Abr 22, 2020 Pablo García Reflexiones No hay comentarios

Cambian las oposiciones ¿Y ahora qué?

Una vez le dije a una mamá de un alumno: “Señora, a veces, lo árboles no le dejan ver el bosque”, porque era incapaz, como es habitual,  de ver más allá de su hijo. Con perspectiva. 

La dureza de esta pregunta dependerá de en boca de quién se pronuncie. Si dices ¿ Y ahora qué?, y te acaban de bombardear tu pueblo, debiendo huir con lo puesto, lloviendo y en invierno, y ser refugiado en algún país que te repudie será diferente a si lo dices desde el sofá viendo tu Smart TV porque te hayan cambiado una fecha de examen. 

Esto es muy populista, lo sé. 

Pero al final a cada uno nos duele nuestro árbol. No es egoísmo, es lógica. Por mucho que yo empatice con tu dolor por una piedra en el riñón, más me duele a mí el meñique del dedo del pie al darle una patada a la cama. Me duele lo mío porque es lo que siento.

Y que te cambien los planes de oposición, que jueguen con tu futuro, duele. Pero comenzaré tirando de otro dicho para enumerar argumentos de carácter positivo: “El campo está mojado para todo el mundo”.

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El lado bueno del cambio de las oposiciones.

Equidad

Las oportunidades están intactas, nada ha cambiado salvo la fecha del examen.

Baremo.

Podrás aumentar el tan necesario baremo. Sacarte el C2, hacer otro máster…

Mejor preparación.

Dispones de 12 meses más para prepararte mejor y con menos prisas.

Nueva toma de decisiones.

Si no te gustaba tu academia, si buscabas una, si querías cambiar tu programación… te acaban de dar la oportunidad de volver a comenzar.

Lo avanzado, avanzado está.

Lo que hayas adelantado en estos meses no cae en sacos rotos. Lo llevas adelantado, sólo que con más tiempo que antes. 

Disfrutar lo no disfrutado.

Este curso próximo al no haber oposición podrás ir a la semana santa, a la feria, al Rocío, y a todo lo que quieras sin la presión del examen a la vuelta de la esquina.

Más plazas.

Al contar, al menos con la tasa de reposición de ese año de más, habrá presumiblemente más plazas.

No se entiende un éxito sin dificultades. No hay otra opción que apretar dientes, tirar de sentido de la responsabilidad, de amor y vocación a nuestro trabajo y aprovechar la situación tal como está.

Nos bombardean, pero al menos no con bombas

Pablo García

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