Una de las mayores inseguridades del opositor u opositora docente aparece siempre en el mismo punto: el estudio del temario. Es, en teoría, la parte de la oposición en la que podemos tener mayor control. Sabes que, si estudias, puedes defenderla. Sin embargo, la sensación más habitual podría resumirse en ese: “Por mucho que estudio, siento que no avanzo”.
Sentir que algo falla es lo más habitual.
Un cambio de mentalidad en el estudio del temario
No estamos acostumbrados a estudiar a largo plazo, a enfrentarnos a una carrera de fondo. Hasta ahora, hemos estado en una de velocidad. El sistema educativo está preparado para esto y, por ello, en la mayoría de ocasiones, ha sido suficiente con estudiar un par de semanas antes del examen.
Sin embargo, llegan las oposiciones a tu vida. Un examen, un día concreto, y una preparación que, por muy a corto plazo que sea, nunca será de dos semanas.
Sentir que si te estudias un tema se te olvida otro es bastante normal. Por ello, hay que entender que la oposición, y el estudio del temario, es un proceso. Un proceso que debemos dividir en pasos y en pequeñas metas que nos permitan comprobar que sí, que estamos avanzando.
Tres señales de progreso en el estudio de oposiciones
Sentir el progreso es algo necesario. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que este no es inmediato. Se trata de valorar los pequeños pasos que vamos dando.
Es importante saber identificar qué señales nos ayudan a ver que todo avanza. En este caso, se presentan tres fundamentales: cómo entiendes el tema, cómo lo trabajas y cómo te sientes.
1. Tu forma de entender el tema
Comenzarás leyendo el tema sin entender muchos de los conceptos que se explican en él, entrando en contacto por primera vez con leyes educativas, autores y conceptos. La primera toma de contacto es necesaria. No te encierres en querer saberlo todo ya.
Tras cada repaso, empezarás a notar que no te sabes el tema perfecto, sin embargo, eres capaz de explicar de qué va sin entrar en profundidad.
Los conceptos comenzarán a tener sentido. Esas definiciones que antes tenías que leer varias veces para comprenderlas, ahora las entiendes con bastante agilidad.
Los temas comenzarán a conectarse entre sí. A medida que avanzas en el estudio del temario, irás relacionando conceptos de un tema con otro. Esta relación es fundamental, ya que aporta seguridad y motivación.
2. Tus habilidades para trabajar el tema
Uno de los indicadores más claros para comprobar el progreso es el tiempo.
Si mides cuánto tardas en repasar un tema y observas que, con el paso de las semanas, necesitas menos tiempo para comprenderlo y recordarlo, estás consolidando el contenido.
Otro elemento básico es tu forma de representarlo. Es probable que utilices papel y lápiz para hacer esquemas, dibujos o resúmenes. Con el paso del tiempo, sentirás que estos esquemas son cada vez más claros.
Esa evolución no es casual: es señal de avance.
3. Tus emociones durante el proceso
El estado emocional aporta información relevante.
Notarás que la ansiedad ante un tema nuevo es menor que con el primer tema que comenzaste. Es probable que incluso agradezcas el día que te toque estudiar un tema nuevo. Donde antes había bloqueo, ahora hay respeto, pero también control.
También comenzarás a tener más confianza. Sentir que solo sabes ciertos temas puede generar ansiedad. Sin embargo, no estás en el inicio de la carrera, has avanzado.
No te centres en lo que no sabes. Céntrate en lo que ya has conseguido.
Errores comunes que frenan la sensación de avance
Saber que vamos avanzando es clave, pero es normal encontrar obstáculos. Es importante identificar estos errores, ponerles nombre y evitarlos.
Compararte con otros opositores
Nadie es como tú. Nadie tiene tu vida ni estudia como tú. No te dejes guiar por el progreso de otros. Recuerda siempre que tú eres tú y tus circunstancias.
No hacer repasos
Los repasos son fundamentales. No puedes estudiar un tema y dejarlo apartado hasta una fecha cercana al examen. Debes repasar constantemente. No dejes que pasen dos semanas sin mirar un tema que ya has trabajado.
Sentir que no avanzas por no alcanzar la perfección
No te dejes llevar por la sensación de que no sabes nada por no dominar el tema como te gustaría. Es importante reconocer el progreso y valorar lo que sí has avanzado.
Bloquearte ante un tema que no logras aprender
Avanza. No te limites a ese tema que, por mucho que leas, no retienes. Hay más temas. No le dediques más tiempo del planificado ni lo des por perdido. Quizá en el siguiente repaso logres lo que en semanas no has podido.
Las horas dedicadas nunca son tiempo perdido.
Cómo medir tu avance real en el temario
Debemos distinguir dos variables: tu motivación y tu avance real.
Para mantener la motivación, es esencial utilizar herramientas que te permitan medir tu progreso teniendo en cuenta variables como:
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Cuánto tiempo has repasado el tema
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Cuántas veces lo has trabajado
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Cómo te has sentido en cada repaso
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Cuánto tardas en cada revisión
Puedes utilizar checklist, opotrackers, hojas de Excel o una agenda personal. Elige la herramienta que mejor se adapte a ti.
Por otro lado, es fundamental comprobar tu avance real. Para ello, debes ponerte a prueba:
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Realiza simulacros de índice.
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Escribe todo lo que sepas del tema en un tiempo determinado.
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Haz un esquema sin mirar el contenido.
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Crea flashcards con preguntas y registra cuántas aciertas en cada repaso.
Guarda todas estas evidencias con su fecha. Con el paso del tiempo, revisa tu evolución. Podrás comprobar que, aunque sientas que no avanzas, sí has progresado en el estudio.
Entiende que es un proceso
Ante todo, vuelve al inicio de esta idea: esto es un proceso. Habrá días buenos y otros no tan buenos.
Céntrate siempre en aquello que pensabas que no conseguirías y ya has conseguido. Pronto, todo esto será una satisfacción para ti.
Lo conseguirás.